La sabiduría que nos otorga el Señor de manera gratuita, es uno de los tesoros mas hermosos que podamos poseer. Es como pensar con Su mente para actuar en Su inteligencia; que por cierto, no tiene nada que ver con la malicia y la sagacidad humana que usa la gente para ganar ventaja de manera ilegítima sobre los demás.

Esta sabiduría de la cual les hablo es espiritual y viene siendo mejor que la ciencia, que las armas de guerra y que la inteligencia puramente terrenal. Han visto gente “muy estudiada” pero sin Cristo en el corazón que se desgastan haciendo muchos experimentos y buscando la lógica de todo, pero nunca llegan a nada concreto? Esa es gente sin sabiduría: porque tiene su intelecto lleno de información pero su espíritu vacío… Y no digo que no se deba estudiar y ser brillantes en todo lo que hagamos, pero procurando siempre ese equilibrio Divino entre la sabiduría que proviene de Dios, junto con la preparación que trae inteligencia.

La sabiduría tiene el discernimiento como valor agregado, porque quien es sabio sabrá visualizar y distinguir el bien del mal. La Biblia es clara cuando dice: Que no seamos sabios en nuestra propia opinión. Y es que hay gente que cree que por su experiencia ya lo sabe todo y que sus criterios están por encima de cualquier otro- Y eso es “soberbia”, porque se cierra a la humildad de un espíritu enseñable. Nadie tiene autoridad moral como para refutar lo que el Padre dejo por sentado en las Sagradas Escrituras. Por algo la misma Palabra dicta que: Hasta el necio cuando calla es tomado como sabio.

Vivimos actualmente en una sociedad ilógica vista bajo la lupa del Eterno, que enseña egocentrismo, libertinaje, fraude y malas mañas; a las que todo cristiano debe resistir para permanecer irreprensibles ante el Creador. El Eterno es un Dios estratega, y solo con sabiduría podremos vivir con pureza entre tanto anti diseño y falta de temor a El. Así que el que este falto de sabiduría pidala al Señor, que El la dará abundantemente y sin reserva. Dice Eclesiastes 9:16-18 Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras. Las palabras del sabio escuchadas en quietud, son mejores que el clamor del señor entre los necios. Mejor es la sabiduría que las armas de guerra; pero un pecador destruye mucho bien.

Fuente: Yarahi Williams