Uno de los tradicionales atractivos de la capsaicina, la oleorresina responsable de que el chile pique y repique, es que pone a prueba nuestra valentía al castigarnos sin misericordia con su ardor. Pero hay más: añade mucho sabor y, en la cantidad justa, es un elixir con múltiples propiedades saludables. Según los últimos estudios, todo indica que  alarga la esperanza de vida y ayuda a prevenir determinados tipos de cáncer. Comprobado está que adelgaza, alivia ciertos dolores y nos hace más felices al provocar la liberación de endorfinas.

El pasado otoño, la revista británica British Medical Journal publicó un estudio del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Pekín con la conclusión de que las personas que toman comida picante a diario tienen un 14 % más de posibilidades de vivir más años que aquellas que la ingieren menos de una vez por semana. Además, se asoció a un menor riesgo de morir a causa de enfermedades infecciosas en las mujeres y de cáncer y enfermedades respiratorias o cardiacas en ambos sexos, unos efectos positivos que se potencian en las personas abstemias. El poder antioxidante y la acción antiinflamatoria del picante pueden estar detrás de estos efectos positivos.

No acaban ahí las propiedades de la capsaicina. En 2012, un equipo de nutricionistas de la Universidad China de Hong Kong descubrió en un estudio con hámsteres que ayuda a descomponer el colesterol malo, que obstruye la circulación sanguínea de las arterias. Además, bloquea la acción de un gen que provoca la contracción de los vasos sanguíneos. Lo que está más que demostrado es que pone el corazón y el metabolismo como una moto, de modo que la temperatura del cuerpo aumenta y se queman calorías más rápidamente, tirando de las reservas de grasa del cuerpo.

Fuente: muyinteresante.com