En nuestro transitar por la vida, todos tenemos altos y bajos; A veces estamos mas entusiasmados con las metas, pero cuando el camino se torna cuesta arriba, desmayamos un poco y hasta nos paramos a descansar para tomar aliento y seguir. Pero es necesario que todo hijo de Dios en cada paso que de, tenga la certeza que Cristo en su guía, su fortaleza y su meta; Porque nadie que camina de la mano de Dios anda sin norte, ni lucha con sus propias fuerzas, sino que conoce su destino y sabe que el Señor promete que: No dará su pie al resbaladero, ni se dormirá el que le guarda, que tiene un buen pastor que lo guiara a delicados pastos y con su cayado lo hala cuando esta en peligro de caer y con Su vara ahuyenta a los lobos rapaces.

Y aunque este camino es angosto, caminaremos con libertar y paso firme, con la certeza de un día llegar a ese lugar celestial que tanto anhelamos.

Lo mejor que podemos hacer durante el camino “es adorar”, ayudar a levantar al caído, y disfrutar y aprender de cada detalle que se nos presenta en ese transitar con el Creador.

Nuestro Padre Eterno no nos escogió al azar, ni esta improvisando con el destino profético al cual nos ha llamado- El cree en nosotros y ha apostado al maligno que venceremos y saldremos triunfantes.

Así que, no te detengas! No todo son subidas empinadas, ni pedregales; hay tiempos de refrigerio y terreno plano, donde disfrutaremos del fruto de nuestro esfuerzo. Ten paz, ten fe, sigue adelante; que lo mejor esta por llegar.

Dice Eclesiastes 3:14

He entendido que todo lo que Dios hace sera perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de El teman los hombres.

 

Por: Yarahi Williams